martes, 3 de noviembre de 2009

Lourdes, Norte de Santander, COLOMBIA

Lourdes

Martes 28 de julio de 2009:

Llegué a este pueblo nortesantandereano procedente de Gramalote en un colectivo por solo $ 5.000. Por supuesto que hubo tertulia dentro del carro durante la hora que duró el recorrido. La carretera es muy bonita por los paisajes naturales y verdes que la decoran. Y lo mejor es que al lado de la vía han sembrado árboles de eucalipto para mantener la sombra y proteger a los pasajeros de caer en el abismo.

Primero se asciende hasta el Alto de Lourdes para bajar luego hasta el pueblo cuya iglesia pintada ahora de colores amarillos se divisa desde mucho antes de llegar. Incluso en el mejor punto para tomar una panorámica, nos bajamos todos para que yo pudiera sacar unas buenas fotografías. Las mismas que no quise mostrarle al carajito sobre protegido que llevaba su abuela para la finca.

Antes de llegar a la plaza y para no tener que subir pendientes me bajo en la entrada el Colegio Raimundo Ordóñez Yánez. El edificio en donde estudian los jóvenes es muy destacado y llamativo y tiene una torre cuadrada en todo el centro. Alrededor de un patio central se ve la construcción de dos plantas con columnas y arcos. Desde su acera se divisa muy bien el frontis de la iglesia y los copos de las palmeras del parque.

La iglesia de Nuestra Señora de Lourdes es bonita y agradable. Con una nave central muy amplia y el techo sostenido por arcos de medio punto y 24 columnas redondas que terminan en capiteles dorados. La baldosa del piso tiene dos diseños antiguos muy bonitos. Lo más especial es el cielo raso de la nave central en lámina troquelada posiblemente importado de Europa.

En el altar mayor un santuario tallado en madera y con laminilla de oro conserva la reliquia de la Virgen del Rosario. Escalas de madera y en caracol suben hasta el coro. Tanto la puerta de entrada principal, como la mampara que independiza del parque tienen unos grabados en madera preciosos. En fino alto relieve aparecen sobre la mampara los corazones de Jesús y María y el escudo de Colombia.

Gloria Mercedes Mesa Tolosa es la alcaldesa de Lourdes hasta el 2011, un pueblo de solo 1.200 habitantes en el casco urbano y 2.300 en el campo para un total 3.500 personas en el municipio. La alcaldía tiene su sede en la mejor esquina del parque, frente al templo principal. Tan pronto uno llega a la plaza se nota la presencia de una mujer al frente de los destinos del pueblo.

El parque es muy ordenado, se ve bien bonito con sus eras perfectamente demarcadas y el jardín muy bien cuidado. Rosas rojas y blancas engalanan este hermoso espacio público. Lo único lamentable son las bancas de cemento nada cómodas y muy poco estéticas. En el centro está la estatua del fundador de Lourdes: Raimundo Ordóñez Yánez.

Las tres campanas antiguas que tuvo la iglesia antes y que en un momento se rompieron pero siguen siendo un patrimonio cultural notable, están bien protegidas en el centro del parque. Tienen sus nombres impresos en alto relieve sobre el bronce: Josefina, Carmen y Socorro. En el parque dan sombra tres acacias y cuatro palmas reales.

Desde distintos puntos se aprecia el cerro el Vesubio, al norte, un cerro puntiagudo en algo parecido al Cerro Tusa del Suroeste antioqueño. Y otro detalle que identifica a Lourdes es el Colegio Raimundo Ordóñez Yánez, que lleva el nombre del fundador del pueblo y está ubicado en la parte de arriba del casco urbano. Es una edificación bonita, con una torre central en donde funciona el principal colegio de Lourdes, regentado por las hermanas Siervas del Santísimo.

Qué pueblito tan acogedor este. Me encantó. Eso sí, es muy tranquilo y de poco movimiento comercial, pero me gusta su paisaje circundante tan verde. No tiene casi arquitectura colonial. Y como ‘lo bueno no dura’, a las 12:30 salimos en un colectivo para Cúcuta. Algo preocupante que vimos a orilla de la carretera fue un cultivo de tomate sin coger los frutos pues el precio está tan bajo que no daría para el transporte. Pobres campesinos cosechar esa desilusión después de tanto esfuerzo.

Lo bueno fueron los ‘Vallenatos de Siempre’ que el conductor puso durante todo el camino. Además el paisaje por esta zona es encantador. Bajando después del Alto de Lourdes se ve Gramalote allá abajo muy bonito, entre un verde tupido donde se destaca la iglesia con sus dos torres amarillas. Casi todos los templos de Norte de Santander están pintados con ese color.

Al llegar a Gramalote debía reclamar mi morral guardado en la droguería de la plaza. Estaba cerrada. Menos mal el médico homeópata acató a dejarme el equipaje en la oficina de la empresa transportadora. Qué bien! Gracias a ese gesto amable pude continuar viaje en el mismo colectivo. Mi idea era llegar hasta las partidas para Salazar de las Palmas, pero al pasar por allí y ver cómo no había ni un alma en el sitio, decidí continuar hacia Cúcuta sin saber todavía en donde voy a dormir esta noche.